Los niños burbuja

Los niños burbuja
17 marzo, 2018 Alto y Klaro

 

Hace ya mucho tiempo…no tanto.

Venimos de una secuencia de épocas que no tienen casi nada en común con lo que ahora vivimos. Todas las generaciones pasadas, salvo que nacieras en una posición social privilegiada, han vivido momentos más crudos que el actual. Guerras, epidemias, escasez, falta de libertades, de posibilidades y otros factores. Esto llevó a la anterior generación a tomar una necesidad de sobreprotección, en ocasiones llevada al extremo, que en términos generales nos ha debilitado en algunos aspectos. No es tarde, para al menos tomar conciencia de ello y sobre todo de rendir homenaje a todos aquellos que a pesar de haber vivido en circunstancias poco halagüeñas decidieron mejorar la calidad de vida de futuras generaciones. No trato de ver si sus métodos son erróneos, ni de nombrar a la generación más dura, porque además eso dependerá en gran medida de las circunstancias personales y familiares de cada uno. Hay gente que a día de hoy lo pasa mal y sufre grandes episodios violentos. No es la solución ser extremadamente duros con nuestras nuevas generaciones, pero si habrá que buscar un modo de que sean conscientes de lo cruel que en ocasiones es su mundo.

No es bueno crear niños burbuja, aislarles de una realidad que no esta tan lejos, ni en el tiempo ni en el espacio. Debemos darles herramientas para afrontar soluciones, que sean autosuficientes ante posibles adversidades y que valoren lo que tienen, lo que otros han hecho por su bienestar y que sepan lo que pasan otras personas. Que les interesen las desgracias ajenas, que no sean indiferentes ante lo que atañe a otros.

Cuando veo jugar a un niño con la caja en vez de con el producto me reconforta saber que el ser humano está hecho para batallar con la adversidad, que por instinto aun utilizamos nuestra mejor arma, la imaginación, para crear cosas. Que aún nos atrae realizar nosotros mismos nuestros mejores juguetes. Que los que vienen hasta con las instrucciones de como jugar con ellos no nos han absorbido aun como especie. Todavía hay esperanza. Somos una especie en constante evolución y que se brinda al cambio. Pero las generaciones anteriores somos ejemplo y base para las siguientes y debemos recordar todo aquello que han hecho por nosotros nuestros padres, madres, abuelos y abuelas. Tenemos que abandonar la indiferencia, el miedo a luchar por lo que sabemos es justo, el pánico a salir de nuestra zona de confort. Debemos hacer lo posible por que los que vienen no tengan la sensación de que las cosas no van con ellos, de que lo que pasa a su alrededor ellos no son participes, no son parte activa. Lo son y lo deben de saber y esa debe ser su lección. No son otra generación de niños burbuja, son los que construyen el mundo, lo que hagan cada uno de ellos importa, con todas las consecuencias, para bien o para mal.

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